domingo, 1 de enero de 2012


Pasear bajo el sol de la mañana
y apreciar la sencillez,
ver caer las hojas de los arboles
mientras se consume un cigarrillo entre mis labios.
Sentir la voz que me despidió hace unos segundos,
los labios que no necesitan de palabras para expresarse,
y por fin volver a ver a mi viejo amigo, el sueño.